EDUCACIÓN SEXUAL: ¿POR QUÉ? Y ¿CÓMO?

 

¿Es importante hablar con nuestros hijos sobre sexualidad?

Evidentemente sí. Si forma parte de nuestra vida y de nuestra identidad, la pregunta debería ser: ¿por qué no hablar sobre ello? Hablar sobre sexualidad con nuestros hijos puede ser muy confrontador. Es normal sentirse inseguro e incluso incómodo al abordar el tema. Por eso muchas veces decidimos evitarlo ya que no sabemos cómo afrontarlo.

La sexualidad es un asunto complejo de abordar, sin embargo, numerosos estudios indican que los padres que se comunican abiertamente con sus hijos influyen en que éstos tomen decisiones más conscientes sobre su sexualidad así como que tengan menos relaciones sexuales de riesgo.

Por tanto, es necesario educar en sexualidad. Del mismo modo que le apoyamos en el aprendizaje de la comida, el baño, los deberes… resulta muy importante normalizar la educación sexual. Si decidimos ignorar el tema, también estamos transmitiendo información con nuestro silencio ya que hacemos pensar a los niños que es preferible no preguntar nada, contribuyendo así a mantener un tabú en la sociedad y, finalmente, propiciando que busquen la información en otro lado (información que muchas veces no es fiable).

Por otra parte, la sociedad manda mensajes continuos sobre sexualidad que los niños evidentemente captan: anuncios, prototipos de belleza, mensajes en la música, en revistas…

Muchas veces, por no decir casi siempre, esta información está alterada y puede afectar más de la cuenta a los niños si no tienen una visión real en la que apoyarse. Si abordamos este

tema con nuestros hijos podemos transmitirles unos valores y una perspectiva mucho más real y adaptada a su caso. Una vez aclarada la importancia de abordar este tema, surge la siguiente pregunta:

¿Cómo?

Depende de muchos factores: edad del niño, la situación personal, el carácter, el lugar… Cada persona, cada familia, cada ambiente y cada reacción son diferentes. Sin embargo, siempre debemos tener en cuenta lo siguiente:

  1. Son los padres los que inician la educación sexual. Debemos iniciar nosotros la educación sexual tan pronto como sea posible sin esperar a que sean ellos quienes noshagan las preguntas. Tengamos en cuenta que, desde que nacen, empiezan a recibir mensajes sobre sexualidad.
  2. No tienen por qué saber todo de una vez. Podemos ir dando la información poco a poco, que sea suficiente, pero sin esconder nada. Ellos van a ir marcando el ritmo.
  3. No tenemos que preocuparnos de dar demasiada información muy temprano. Los niños asimilan lo que pueden, si los saturamos probablemente muestren aburrimiento o indiferencia.
  4. Si tienen una pregunta, tienen una preocupación. No debemos menospreciar una duda haciendo comentarios del tipo “eres muy joven”. Si preguntan es porque quieren saber. Si no tenemos la respuesta, podemos explicar que no siempre lo sabemos todo y buscar juntos una respuesta satisfactoria.
  5. Busca el lugar y momento adecuado. ¿Contarías un chiste a tu jefe cuando está enfadado? ¿Irías en bañador a hacer la compra? Seguramente no. Cada tema requiere un contexto adecuado. No es necesario sentarse y decir: “vamos a hablar de sexualidad”. Quizás, ante una película, un anuncio… podamos abrir el tema con algo así como “Sara y Juan (los protagonistas) están teniendo su primera relación sexual. Me gustaría hablar sobre las relaciones sexuales contigo. Me preocupa que no tengas la información que necesitas».
  6. Evitemos preguntas muy directas. Los niños y adolescentes también tienen derecho a la privacidad. Por ejemplo en lugar de preguntar “¿tienes relaciones sexuales?” Podemos decir “cada vez se tienen relaciones antes ¿qué opinas tú?”
  7. Ser claros. Es mejor no dar rodeos a la información ya que puede que, al final, deje de entenderse el contenido. Debemos ser claros y llamar a las cosas por su nombre de acuerdo con la edad de nuestros hijos.
  8. Se trata de preparar y tranquilizar a nuestros hijos. Es mejor hablar con ellos sobre ciertos temas antes de que les pasen: el primer amor, la primera menstruación, la primera relación sexual… son temas que generan mucha incertidumbre y en los que les podemos tranquilizar contando cosas positivas y disminuyendo sus miedos.
  9. Hay que tener claro que nuestro objetivo es informar, no que opinen igual que nosotros. Se trata de que se construyan su propia opinión transmitiendo información de la forma más objetiva posible.
  10. Seamos perseverantes. Aunque al principio resulte incómodo hablar de sexualidad, se irá normalizando y cada vez nos resultará más fácil.

 

Aquí finaliza el artículo sobre educación sexual en infancia y adolescencia en población

general. ¡Espero que os haya gustado!

Más adelante iremos publicando artículos sobre educación sexual adaptados a las

peculiaridades niños y adolescentes con cáncer. No obstante, las pautas anteriores también

pueden aplicarse a estos niños teniendo en cuenta que si preguntan algo específico

relacionado con el cáncer y la sexualidad que no sabemos, podemos aclarar que no tenemos

la información y que en la próxima visita al médico la preguntaremos juntos. Lo importante es

normalizar la sexualidad como hemos comentado anteriormente.

Un saludo y hasta la próxima semana.

Cristina Pérez Belmonte,

Licenciada en Psicología.

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