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Historia

Siempre existe un primer paso que marca el inicio de un proyecto, de un sueño, pero para ello anteriormente se ha producido aquello que sembró en nuestra mente, en nuestro corazón, una semilla que portaba toda la información que se necesita para el crecimiento de un fruto. Para que comience su vida necesita ser regada con paciencia y pasión. Hay que desbrozar las malas hierbas, aquello que nos hace dudar, que nos asusta. Cuando comienza a vislumbrarse un pequeño brote nuestro trabajo no ha hecho más que comenzar.

Esa semilla la sembró en mi corazón una enfermera llamada Lola Serna, impulsora del Hospital de Día de Oncología Infantil del Hospital General Universitario de Alicante. Ella me llamó para que pudiera atender a una niña que había perdido el cabello por efecto secundario de la aplicación de quimioterapia. Su familia se encontraba en completa exclusión social y no podía hacerse cargo de gastos derivados de la adquisición de una prótesis capilar ni de los cuidados estéticos que requería. Fue mi primer contacto con una niña afectada por cáncer; mi trabajo era exclusivamente dirigido a adultos.

Ese primer contacto con un infante me abrió los ojos a la necesidad de encontrar apoyo gratuito a las familias y comencé a conocer que la pérdida del cabello no era lo peor que podía afectar a esos niños: pérdida de imagen, baja autoestima, desintegración social, pérdida del contacto con sus iguales, alteración grave emocional de sus padres, separaciones matrimoniales, dolor, miedo, angustia…

La semilla ya había sido plantada y necesitaba de un riego adecuado: Comencé a soñar.

Me reuní con la diseñadora gráfica Marjoris Pirela y le hice partícipe de todo aquello que se necesitaba para poder conectar con los jóvenes afectados. Comencé refiriendo que me gustaría encontrar una imagen de acuerdo con sus tempranas edades y mientras hablábamos y nos comíamos unas hamburguesas ella inició unos bocetos en una servilleta de papel y apareció el primer boceto de nuestro emblemático dibujo.

Me preguntó qué nombre llevaría la muñequita y sin pensarlo le dije que por supuesto “Lola” en honor de la enfermera Lola Serna. ¿Y qué quiere Lola? Me preguntó. Lola quiere una nueva imagen para los niños y niñas, una nueva manera de ayudarlos, le respondí. Me miró sonriendo y me dijo: ¡Ahí lo tienes! “Lola Busca Nueva imagen”

Así nació su nombre.

Dos años estuve importunando a todo aquél que me quería escuchar, con mi deseo de encontrar la manera de llevar a cabo un proyecto de oncología infanto-juvenil.

Un día decidí que haría una presentación del proyecto en el auditorio ADDA y para ello mi familia al completo se dedicó a buscar apoyos de empresas para poder llevarlo a cabo.

El fin, además, fue recaudatorio para una asociación de cáncer infantil.

Casi llegamos a nueve mil euros en una tarde.

No hubo ni un euro de gasto. Todos los apoyos fueron solidarios.

Unos meses después, el 31 de marzo de 2015, nacía la asociación Lola Busca Nueva Imagen dedicada a fomentar la Integración social infanto-juvenil de afectados de cáncer o enfermedad rara.

En estos siete años de historia de la asociación hemos aprendido mucho, hemos dado y recibido mucho afecto. Se han llevado a cabo proyectos y trabajado en  programas.

Tan solo hemos comenzado a andar, tenemos mucho camino por delante, pero mientras trabajemos juntos tanta gente que en su ánimo es el trabajo social podremos ayudar a la integración infanto-juvenil de afectados por cáncer o enfermedad rara.

Por ello nuestro lema es:

JUNTOS SUMAMOS MÁS

Marisa Caturla

Presidenta asociación Lola Busca Nueva Imagen